Perú

Retamita

Retama- retamita,
Florcilla amarilla en la orilla del río,
si tuvieras piecitos te escaparías de la helada,
no dejarías quemar tus lindas flores de retama,
seguirías con tu rostro de manzanita roja.

Retama-retamita,
florcilla amarilla en la orilla de los ríos,
si tus ojos fueran negros, como los míos,
juntas lloraríamos perla tras perla,
«chilinn-chillin» gotearían a la madre tierra,
entonces escucharías nuestros torcazas:
aprenderían a conocer la tristeza de las mujeres,
sabrían como se malgasta las lágrimas de las mujeres.

Retama- retamita,
Retamita del rio cristalino,
Si tuvieras boquita de mujer,
que linduras no desgranaríamos,
nos secreteáramos nuestras vidas de solteras-manzanas,
también te diría quien deshoja nuestras flores,
te señalaría quien marchita nuestras semillas.
Contadas las tristezas,
Secreteada las penas,
Que hermosuras volveríamos a florecer,
embriagaríamos los corazones con aromas de retamas.

Chocita

Pequeñita
la puerta de mi choza
donde cabe
solo un suspiro
que despacito entra
con los brazos extendidos
para besar el amor
que en la tullpa espera

Encenderemos
nuestros fuegos
Los humos
confundidos
con la noche
ambularán
en secreto

No nos descubrirán

Al abrirse la luna
habremos apagado
el dolor de volver
Quién sabe
será la última vez.

Tus latidos
se recogerán
en mi pecho
Al amanecer
escalaré la partida

Ojalá
pueda volver.

Elogio de una lengua nativa en la lengua dominante (Garcilaso Inca revisited)

No con los ojos, con los labios en el pezón henchido
te fui prefijando, lengua madre
en la leche, en la boca, en el oído

No en los libros, en el seno materno te hallé
No en la rígida letra, en los sonidos, lengua oral
toda oídos

Ahora riges mi voz, mi oído
río Ene

mi honda caja de resonancia
acata
la leve penumbra cuando comparece

(lactancia materna)

tañido cósmico con el que llega la luz del alba

¡wak!

la exhalación de los bosques neblinosos

todo vibra en el universo

Un ciervo marca su territorio en las nacientes de un río
su pisada en el barro
salto de agua

se cumple en la boca de un niño andino

la intensidad del sol de mediodía, su ardor que refulge ¡k’an!

Indios, mestizos, criollos

es como tener
una oreja más

No en los diccionarios, en el firmamento sereno
resplandece ¡ch’ak!
el lucero del amanecer

la tranquilidad discurre thak

(estado del Buda)

Lengua de músicas aglutinantes

jilguero consorte / canario flauta

consonante vibrante bilabial continuativa
fricativa alveolar aspirada
oclusiva palatal sonora

concha acústica
fuelle
de las sibilantes ensordecidas
alineamiento de sonidos en mi garganta

yo escribo lo que mamé en la leche
y vi y oí
a mis mayores

Lengua madre / lengua útero
sufijos que se enciman

vástagos y rebrotes
en lo alto del paladar

hijuelos clan
(3er Ayllu, Hanan Cusco)

una palabra traba Tiempo y Espacio
otra, sujeta el sol

enseñar, aprender tienen la misma raíz
yacha
nacer, amanecer es lo mismo

Hoja desprendida

En los amarillos del
ocaso donde muere el
día encargué al viento
que guarde tu nombre
hasta mi retorno

Escarbé a ciegas
obscuros caminos
buscándote.
Luciérnagas
gritándome
No lo vi pasar
nunca lo vi.

Sobre praderas
desnudas de viajante
peregrino
mis castigados
andares cayeron
en el espanto

Angustias
interminables
opacaron mis débiles
fuerzas.
Volé por los aires
bajo el surco abierto
que deja huella en el
mismo cielo
para buscarte
Hermosa hoja
desprendida

He salido con el sol
de verano
lloviéndome estos
inviernos de
congeladas nostalgias.
Todo es desolación.

A mi paso he visto
diez, cien, mil
caminantes como yo
llevando en sus
alforjas
ilusiones
copiosamente
silenciadas.

Es la nada de los
caminos
El elipsis de los
tiempos.

Busco la flor silvestre
que regué con
lágrimas
encargaré tu fuerza
y mi fuerza
en sus pétalos
para decir que
¡Te he de encontrar!
¡Te encontraré!
Aunque la vida me cueste. ¡Te encontraré!

Invocación de Aqaymarka Apu

Aqaymarka Apu
qampa runallaykim kani.
Qampam kay sara
kay chaki-taklla.
Tulluypas qampapunim…
Chaskiykullaway.

Aqaymarca Apu
sabes bien
son tuyos el maíz, el arado,
son tuyos también mis huesos.
Acógelos…

Más allá de la plaza y los danzantes
un ebrio, tendido sobre la vereda,
balbucea lamentos:

Ñuqas kani mayu rumi
qaqamanta urmaykamuq
mana mamayuq mana taytayuq
solitito kay mundupi.

Pletórico de guisos y ají amarillo
el alcohol asciende hacia la cumbre del Aqaymarca.
En la parte posterior
maíz fresco en verdes andenes.
Canta endechas de amor el Yanamayo
no fúlgidas maromas de oro sino de plata.

Dicen que las huestes de Atahuallpa
arrojaron sobre estas aguas el cadáver de Huáscar Inca.

1“Indias”, de José Clemente Orozco, en la exposición “MEXIQUE-1900-1950”, que se realizó entre 2016-2017, en el Grand Palais, de París. Al hallarme con este cuadro, quedé sin argumentos, estremecido con tanta belleza, amor y dolor. Me dio la impresión de que la imagen de la mujer del primer plano y yo andábamos buscándonos desde nuestros orígenes para hallarnos precisamente allí. Habíamos recorrido caminos desconocidos, habíamos sufrido tanto, para encontrarnos aquel día. Hasta entonces tenía escrito uno que otro poema en quechua pero con traducciones libres al español o intercalando estrofas en español como en el poema “Invocación de Aqaymarka Apu”. Este encuentro fue iluminador. Súbitamente sentí la necesidad de descargar la emoción del encuentro en un poema que se hicieron poemas. El resultado es un breve corpus de poesía quechua inédito y sin traducción. “Warmi”, proviene de ese corpus. Los chinli harawi (variaciones de haiku) son de reciente creación y responden a la necesidad de renovar la poesía quechua y a su vez de enriquecerla. Tanto “Warmi” como los chinlikuna fueron escritos en París. “Invocación de Aqaymarka Apu” corresponde a un libro inédito de los noventas.

Picaflor esmeralda

iOh Sol, oh Luna, alumbrad mi camino!
No bajes tan temprano Sol, alumbra todavía.
Tarda un poco, Luna,
es lejos mi destino, tengo miedo a la sombra.

Picaflor esmeralda, oculta tus alas doradas,
no me atajes, picaflor esmeralda;
cual paloma que ha perdido a su polluelo
me está buscando mi madre;

¡Oh cilili, cilili, hermosa flor!
ya ves cómo lloro,
gritando como los ríos,
como los vientos; ¡hay hermosa flor!

Camino escondido

Son las miradas del alba
que anidando esperanzas
esculpen rostros fraternos,
son los venaditos hermosos
que juguetean alegres
en los parajes desolados.

Son los cortejos imperdonables
que acurrucados bajo un tunal
hilvanan caricias de la lluvia,
son los suspiros de torcaza
que siembran alientos
en los caminos escondidos.

Así es el querer, canto milenario
expresión ardiente del arrebol
coraje infinito del tiempo
ojitos negros de capulí
y lágrimas del viento frío
en los brazos de un pisonay.

Así es el amor, hermosa flor
silbido claro del pajonal
sonrisa de azucenas blancas
cabello de arco iris
y aroma de flor silvestre
en el pecho de la montaña.

Así es la ternura, rayito de luna
ensueño perpétuo de colibrí
suave mejilla del rocío
recuerdo de ilusiones despreciadas
y grito enfadado del silencio
en el vientre profundo de la tierra.

En tu día

Bulle el áureo sol
Reverberando la nieve
De la cresta del Ausangate;
Los cerros despiertan
Reverdecen las flores
Al llegar tu onomástico

Y yo tan feliz
Con el corazón pleno
/te saludo,
De las punas te traje
Una borla tejida
Con hebras de paja
Con hilos de sangre

A los luceros que retozan
/en la noche
Sonsaqué su sonrisa
Para colmar tu faz;
De la blanca nieve
/desagüé
Su llanto de gotas
Para irrigar tu corazón

Capullo floral,
Chica vivaz
Nunca brote de tus ojos
Lágrima fatal,
Jamás se pose
En tu corazón
La bruma de la pena;
Vive feliz por siempre

La agonía del dansaq

Gran bailarín y aguerrido danzante de tijeras,
Fortalecido con las fuerzas de nuestras tierras retoñabas como la vegetación abundante
Vigoroso y agilito caminabas en aquellos tiempos del resurgimiento andino
Tu presencia y tus pasos en la plaza ya brillaban como la mañana que resurge de la noche
Como el nuevo día que aparece desde la aurora irradiaba tu carita en el firmamento
Hasta tu aliento despertaba nuestros corazones dormidos
Desde los tiempos remotos ordenabas nuestras costumbres milenarias
Ya sea en el frío, en el calor o en las heladas defendías nuestras danzas
Hacías aparecer a los nuevos bailarines como el relámpago brillante
Excluías a quienes dañaban nuestra cultura para que el hombre andino se levante
Con tu presencia alegre opusiste resistencia al castigo ajeno
Venciste a los que nos desarraigaban y te fuiste bailando como la brisa suave
Dando vueltas enseñoreadas hacías retroceder a los extranjeros para que ellos deliren de miedo
Aún en la agonía de tu corazón, bailabas el canto del triunfo.

Hacías brillar la obra de nuestros abuelos como el agua limpia de los rocíos sonrientes
Nuestras danzas retumbaban como el río estridente de los inviernos
Para que nuestras querencias perduren hasta la eternidad.

Fortalecido todavía con el aliento vibrante de nuestra madre tierra
Hasta temblando de las amenazas extrañas mantenías viva la esencia de nuestros pueblos
Hasta en las épocas de escasez te levantabas bebiendo tu saliva agria
Hasta en los tiempos de la destrucción estabas resistiendo la imposición foránea
Calmaste a nuestros rebaños en la oscuridad cuando estaban perdidos
Hasta en el borde de la muerte, tu corazón agonizante no se apagaba
Más bien resurgías aguerrido contemplando las cuestas empinadas
Para que las nuevas generaciones continúen practicando tu baile milenario.

Danzante mágico y ataviado de colores,
Irradiando como las estrellas resurgías desde las nubes densas
Cuando aparecías por arriba o por debajo de las cumbres
Tus hermanos y tus hijos a tu encuentro llegamos
Para bailar con un solo sentimiento y un solo corazón
Todos alegres estamos presenciando el retorno del gran día
Hasta los sufrimientos y la escasez de alimentos se esfumaron
Y los pueblos hermanados en este encuentro estamos cantando en tu nombre
Hasta nuestros gritos como el sonido del río está alegrando a todo el pueblo
Ahí no más juntos reunidos estamos bailando de alegría
El sufrimiento del dansaq en este mundo hace brotar una nueva vida para todos.