Picaflor esmeralda
iOh Sol, oh Luna, alumbrad mi camino!
No bajes tan temprano Sol, alumbra todavía.
Tarda un poco, Luna,
es lejos mi destino, tengo miedo a la sombra.
Picaflor esmeralda, oculta tus alas doradas,
no me atajes, picaflor esmeralda;
cual paloma que ha perdido a su polluelo
me está buscando mi madre;
¡Oh cilili, cilili, hermosa flor!
ya ves cómo lloro,
gritando como los ríos,
como los vientos; ¡hay hermosa flor!
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Kawsaq
Aprisiona mis carnes si quieres,
Hiere mi corazón si quieres,
Arranca mi cabellos si quieres,
Ata mis manos y pies si quieres.
Tal vez, tal vez no pares
hasta ver que mi cuerpo se descomponga.
Si va a ser así, sólo mis gusanos me llevaran
hasta mi madre Pachamama.
¡Andaré también ahí!
Alimentaré a los árboles
con mi piel podrida.
Sí, generaré frutos en cualquier yerba
para que mis hermanos
para que mis hermanas se alimenten.
y entonces mis hermanos
y entonces mis hermanas
se fortaleceran aún más
con mi renacimiento.
Y así mismo
gritaré en la voz de mi hermano y hemana:
Sí! Soy Quechua
Sí! Soy Aymara
Sí! Soy Mapuche
Awajun!
¡Hazme lo que quieras!
¡Hazme lo que quieras!
Pero, jamás
me quitarás
quien soy.
Invocación de Aqaymarka Apu
Aqaymarka Apu
qampa runallaykim kani.
Qampam kay sara
kay chaki-taklla.
Tulluypas qampapunim…
Chaskiykullaway.
Aqaymarca Apu
sabes bien
son tuyos el maíz, el arado,
son tuyos también mis huesos.
Acógelos…
Más allá de la plaza y los danzantes
un ebrio, tendido sobre la vereda,
balbucea lamentos:
Ñuqas kani mayu rumi
qaqamanta urmaykamuq
mana mamayuq mana taytayuq
solitito kay mundupi.
Pletórico de guisos y ají amarillo
el alcohol asciende hacia la cumbre del Aqaymarca.
En la parte posterior
maíz fresco en verdes andenes.
Canta endechas de amor el Yanamayo
no fúlgidas maromas de oro sino de plata.
Dicen que las huestes de Atahuallpa
arrojaron sobre estas aguas el cadáver de Huáscar Inca.
Madre lago
Titicaca, útero de agua
Perla relumbrante, lágrima del cielo
Todo ojos te contemplo, jubiloso
Y mi vida fluye plenamente
Por tus aguas violáceas
Cada día por la mañana
El padre sol te asedia
Y en su dorada boca de fogón
Resplandeces en medio de cerros:
Ya verde, ya rojiza
Ya lila, ya ocre
Y cuando llega el mediodía
Tus aguas son el vasto espejo
Donde se reflejan los apus
Dioses coronados de nieve
Y bajo la lúgubre noche
Te extiendes como una manta
/de luto
Hendido por gélidos vientos;
Y el rayo que truena y resplandece
Urde sinuosas tramas
En tus aguas revueltas
Brevedad
Es nuestra vida muy corta,
dura cual soplo del viento:
deberíamos vivirla
como simples pasajeros.
Estando vivos, debemos
comer para subsistir.
Si morimos, somos luego
comida de los gusanos.