Apurímac

Hijo del Amaru

Se inmutaron las montañas
cuando el universo tembló,
haciendo estallar su grito
arribó el indómito Qorilazo,
como el legendario Anqoayllu
abrió el pecho del ocaso
y como el águila sideral
rompió los silencios del pajonal.

Se puso de pie la multitud
cuando llegó el hijo del Amaru,
Walaycho entró a la plaza
con su poncho rojo “lechucero”,
como queriendo beber su sangre
jugueteó con el Mishito
y como insinuando conocer la muerte
apareció en las astas del toro.

Repicó y repicó la María Angola
evocando ayatakis fúnebres
y la muchedumbre reunida
imploraba al Apu Qaqansa
¡No mueras Qorilazo hermanoooooo…!
¡Viva Pancho Gómez Negróonnn….!;
en ese momento reventó el rayo
Walaycho se levantó y muy valiente
puños en alto, saludó a los chumbivilcanos.

¿Donde anduviste Qorilazo
mientras el wayanay desplegaba su vuelo?
¿platicabas con el tayta Inti
o secabas los sollozos de la Luna?
desde que partiste hermano
estamos aquí, junto a nuestro pueblo
haciendo crecer la furia
hasta que raye la aurora.

Hija de la luna

Ahora recuerdan su nombre
y silban su canto,
ayer sembró su ilusión
en los campos arrasados
dejando su aroma
en los ojos del manantial.

Ahora leen su escritura
y escuchan sus yaravíes,
anoche derramó su sangre
en los surcos ignorados
escribiendo su historia
en las entrañas del universo.

Ahora esculpen su imagen
y anuncian su llegada,
antes sublevó a la viscacha
en las montañas tutelares
repicando su grito
en los cielos del Ande.

Con su aliento flameó el pajonal
y con su lágrima creció el rosal,
con su mano lastimada
y escarbando el suelo
enterró su sueño
para que florezca en el quinual.

Con su poesía calentó la piedra
y con su estruendo tembló la tierra,
con su ímpetu ferviente
y atizando el recuerdo
esparció su hálito
para que crezca en el herbazal.

Con su gesto fundió la noche
y con su fe encendió el fuego,
con su cariño inagotable
y abriendo el ocaso
encumbró su heroísmo
para que germine en el maizal.

Allí difundió su palabra
que jamás claudicó,
aquí quedó su huella
que nunca se borró
y allá nació su coraje
que siempre perduró;
ayer encontró sus pasos
en las orillas del Urubamba,
ahora anida su furia
en las veras del camino
y mañana crecerá su regocijo
en las páginas de los días;
por aquí saludó al destino
abrazándolo fuertemente,
por allí habló al Awkiwillka
para que el qantu siga floreciendo
y por allá contó a la wallata
la historia del colibrí herido.

Yo no sueño… ¡vivo como un demonio feliz!

Tan solo tu sonrisa me sostiene,
¡¡solo eso, para bailar como demonio feliz!!
Solo tú me colmas con esa luz, que es vida y ánimo vital;
¡¡nadie más que tú!!
Solo me bastan tus atadijos y quipus
para sosegar los aludes que han encharcado pena sobre pena en mis ojos.

Afectuosa y NOBLE LUZ que cuida mis días y mis noches,
me basta tu cristalino aliento para avivar el florecimiento del pan
–espiga por espiga– en las mesetas y aras de la montaña.
¡Solo eso aguarda mi corazón!

Cuidando los mil azules de mis alas
mudaré entre los mundos de aquí y de allá,
así como en el HANAN PACHA.
Una sola chispa tuya, NOBLE FLAMA,
me bastará para ir protegido a los mundos de abajo,
montado en el regocijo de los dioses.

Solo tus laboriosas manos me bastan, para notificar solsticios
o tardes de gloria en las danzas y contradanzas de los abuelos RUNAS.
Eso no es todo.
Anuncian tus signos de luz, que en las haldas de los sagrados alcores,
en el centro mismo de sus almas, despertará de nuevo el ojo del agua.

Aunque tuviese los pies llagados a sangre,
solo me basta aletear por tus sendas de luz para sanar.
Solo eso me es suficiente
para franquear los lodazales que colman mis sueños-dolor.
Solo me basta tu resplandor para bailotear descalzo con los zorros.

Tu voz y tus viejos TAKIS me bastan desde el ÑAWPA
–que es antes y después–, para acallar el ruido mortal de las balas
con sendos clarines y cornetas de cacho de toro.
Me bastan tus cantos solariegos para sosegar dolientes yaravíes
y reanimar así la ética, la moral y la fraternidad.
Ataré a la muerte en las alas de un rezno
y la colgaré en la cueva del mismísimo diablo,
como pintaron los abuelos RUNAS en Toquepala.
Algo es algo.

HERMOSA Y DESTELLANTE ídolo ILLA:
tus pequeños hilos de luz me calzan –como anillos–
para hilvanar los tinkus de la pampa, y me bastan
para componer mi mocerío en Aranjuez,
mutando quizás en un pájaro cualquiera.
¿Esa es acaso la heredad anudada por los abuelos?
Algo es algo si así fuera.

En tu luminoso iris que guardo desde niño,
solo ahí puedo distinguir
lo bueno y lo malo y la verdad o la quimera con claridad;
y así y asá, podré ver al mundo en paz.
¡¡Solo eso!!
Así dicen las antiguas coplas de mi memoria.

Me bastan tus sanadoras y pacíficas manos,
solo ellas despejan mis tormentas interiores.
Te ruego:
que mi único vaso de agua no sea volcado,
podría enlodarlo todo en estos enfermos días.

Solo Tú, HERMOSA LUZ;
nadie más que tú
pudiera llegar a las protectoras puertas de la montaña
y confinar los odios del barreno al vientre de la tierra.
Solo tú, calmarías con amor
las guerras que asechan aún en las cabezas de los guardianes del hielo.

ESPLÉNDIDA LUMBRE DE LA NIEVE:
solo tus mimosos destellos,
solamente ellos desalojarán mis fatigas y postraciones;
solo eso esperaré como buen Pablucha.
¿Solo eso?… ¡¡tal vez no!!

Y si acaso yo remolcara ofensas y pecados expatriados,
solo tu desatento mirar podría avergonzar mis caretas y
aun mi alma para llegar a ti;
solo eso
ruborizaría mi pellejo extraviado y mis carnes apenadas,
que de tanto mordiscar las culpas de un tal Judas
pudiesen haber transitado –sin saberlo–,
en la extirpación de conciencias.
Solo eso avergonzaría mi alma. En verdad no solo eso.

Si no lloraras por las punzantes culpas con que me coronaron,
los diluvios de fuego y las torturas huracanadas
acabarían por arrastrarme hasta inquietar a la Madre Mar.
Eso es todo.

Hermosísima AURORA:
Tú iluminas el sur, el este y la chimba y todos los NORTES;
y guardas aquí, cerca de mi choza,
el hogar caliente para mis hermanos cóndores.
Mejor aún,
pintas amorosos poceros y dulces oasis en la sabana,
de las mitades arriba y abajo, para las hermanas camello.

NOBLE ídolo ILLA, MADRE DE TODAS LAS CRIATURAS:
el futuro que has tejido para los nietos runas,
nos ha dado alcance –como un báculo alado–
en las cabezadas de la montaña.
No solo eso,
aquel báculo criado en las faldas del nevado Coropuna,
estaría arrastrando a los gansos y pariguanas y a los ibis yanawicus
para limpiar las viejas cruces en que nos colgaron.
Eso es todo, y me basta para calmar los viejos ardores.

CRISTALINA Y HERMOSA LUZ:
de lunes a lunes volveré una y otra vez a tu razón,
y aunque tenga que tocar de puerta en puerta el mundo entero
o derribar metálicos nubarrones,
martillaré día y noche los exilios y las fronteras.
Solo tu razón calmará los adioses,
y tus manos fundarán urbes eternas en Caral
donde aletearán juntos los cóndores y los lobos de mar;
pero además, tus manos lúcidas descolgarán mis pesadillas,
y, hasta tu tenue luz
me socorrerá desmontando mis penas detrás del infierno.
Eso es todo en los rumbos perdidos de la fe.
Eso es todo.

CRISTALINA y hermosa LUZ:
aunque mis horas se atascaran en remotos tiempos,
yo esperaré que me quieras sin falta
y te aguardaré en los confines donde muere la tierra.
Eso es todo, ¡eso es todo!
Y si por alguna razón fuera escogido por tus ojos,
si así fuera, y si así lo designaras protectora ídolo ILLA,
cesarían entonces las fanfarrias y pesadillas que me persiguen.
Eso es todo… ¡o quizá no!

DULCE y hermosa LUZ DE LA CAÑA:
si por alguna extraña orden
tus haldas apostaran su semilla en mis canchas,
–si así fuera–,
trocarías los gemidos por miradas color miel
que iluminen los senderos pobres de las ushutas.
Y si así fuera,
mudarías los aires y las suertes de mi alma.

BELLÍSIMO DESTELLO:
si llegaran frígidos calendarios a mi tregua,
–si así fuera, amada ILLA–
tus hilos de luz avivarían los días venideros
y excitarían los domingos de nuestra niñez.
Eso no es todo… ¡o tal vez sí!

Y si acaso mis encallecidas ushutas heredaran tus huellas,
y me miraras –tan solo de reojo
en el albor de un buen día para los RUNAS–,
si así fuera,
quizá mi sombra colgada ya de sendas muletas,
te tomará la posta cuidando la vida en los cultivares.
Casi nada… ¡casi nada!
Solo a ti te espero sin horario LUZ-GUÍA.

HERMOSO ALBOR:
soy yo quien te quiere y pretende
porque guardas mis noches y aclaras mis sueños.
Aun cuando dejaras de sonreír,
aunque te vieran titilando, muy apenas, más allá de la Cruz del Sur,
aun así, te esperaré cada tarde asomando por mis techos de paja brava.

Solo me hacen falta tus sonrientes ojos
para sortear hoscas CHINKANAS –que dicen–,
nos llevan poco a poco, pero inexorablemente al mismísimo infierno.
Solo tú me colmas,
solo tu albor me basta ILLA,
para danzar feliz como un demonio al que le hierve el corazón.

Aunque tenga que acudir a las serpientes
–antiguos AMARU dioses–,
aunque tenga que ir con los charlatanes;
no sé cómo, pero saltaré a tus sueños.
Solo entonces,
con las imágenes de tu espejo y tu corazón en las manos,
escalaré a la tierra
donde veremos juntos la certeza del alma o QAPAQ MUSYAY.
Sabrás así que aprendí con las hermanas ranas
a rogar a la lluvia como tú,
a cultivar y aporcar piedras como tú,
y a vestir a las flores y quererlas como tú.

Aunque tenga que resbalar una y otra vez,
aunque volviera a comenzar en cada alba
y morir en el intento al abatir las tardes;
todavía entonces te buscaré día tras día bailando en las pirwallas.
Aunque fuera una sola vez,
y aunque diera mil vueltas al morir el día
te veré de todos modos aun pintando el sol.

Aunque tenga que desatar nubes,
y aunque tenga que avivar tifones llegaré a tu delantal, HERMOSA LUZ.
Solo tú me sostienes como un demonio feliz,
¡¡TAN SOLO TÚ, mi Luz!!
SOLO TÚ me colmas, Exhalación de Luz,
SOLO TÚ me llevas ídolo ILLA, a los confines
donde reinan otros soles,
¡¡SOLO PARA TI vivo como un demonio feliz!!

Picaflor esmeralda

iOh Sol, oh Luna, alumbrad mi camino!
No bajes tan temprano Sol, alumbra todavía.
Tarda un poco, Luna,
es lejos mi destino, tengo miedo a la sombra.

Picaflor esmeralda, oculta tus alas doradas,
no me atajes, picaflor esmeralda;
cual paloma que ha perdido a su polluelo
me está buscando mi madre;

¡Oh cilili, cilili, hermosa flor!
ya ves cómo lloro,
gritando como los ríos,
como los vientos; ¡hay hermosa flor!

Camino escondido

Son las miradas del alba
que anidando esperanzas
esculpen rostros fraternos,
son los venaditos hermosos
que juguetean alegres
en los parajes desolados.

Son los cortejos imperdonables
que acurrucados bajo un tunal
hilvanan caricias de la lluvia,
son los suspiros de torcaza
que siembran alientos
en los caminos escondidos.

Así es el querer, canto milenario
expresión ardiente del arrebol
coraje infinito del tiempo
ojitos negros de capulí
y lágrimas del viento frío
en los brazos de un pisonay.

Así es el amor, hermosa flor
silbido claro del pajonal
sonrisa de azucenas blancas
cabello de arco iris
y aroma de flor silvestre
en el pecho de la montaña.

Así es la ternura, rayito de luna
ensueño perpétuo de colibrí
suave mejilla del rocío
recuerdo de ilusiones despreciadas
y grito enfadado del silencio
en el vientre profundo de la tierra.

Oscar number kinsa y arte poéticas

A Boon Jong Ho, Joaquin Phoenix y Taika Waititi

I

Varios sonidos anunciaban la llegada de Los Altos alazanes de Kurankuni a Waraqo
Y un día galopé de Warkisa a los manantiales de Molino Wayqo
En un caballo del tío Óscar
Esta película es eterna

II

Artepoéticas:
Patan patan puripakuq
Mana riqsisqa
Tuytuq
Mayuman asuykuspa
Asiykuspa
Urmaykaykamuq
Ranra rumi

Mundo del silencio, Mundo del vacío

Desconocidos caminos
llevan mis delirantes pasos
buscándote
hermano desaparecido

Para quien
penitente camina
piedras y espinas
alfombras son

En los andares de caminos rocosos
desde el fondo de surco seco
que regué con lágrimas
va naciendo una flor

Como el sol
que apaga su luz
después de sus andares
abatida por esta gran pena
espero
que salga
la madre
luna.

Sin descansos
encargo al viento mis penas
sobre la piedra
para que las guarde
en el mismo corazón
de la roca

¿Dónde estarás querido amigo?
¿Dónde, paisano mío?
¿Dónde estás hermano querido?
¿Quién te llevó a viva fuerza?

Aves agoreras me dicen
que tus huesos
flotan en ríos de sangre
que en espinas quedaron
enredados tus cabellos

(Canto)
“Ay tuytunki
yawar nayupis
tuytunki”

Me dicen también
que ahora no solo
existen cielo, tierra e infierno.
Me dice que del herido corazón
de Ayacucho
nació un mundo
desconocido.
El mundo
del vacío

Quienes tanto amas
han sido espoleados
vendados los ojos
al río de aguas pardas
que corre en las entrañas
de la tierra

Desfallecida por la negra sentencia
de la enlutada lechuza
sentí posarse en mi hombro
un colibrí de alas doradas-
Ese ave que jamás vuela por las noches
me cantó al oído
diciéndome

Su nombre
no se va apagar
no se hará cenizas
mientras que tu corazón
y tu alma con fuerza
se aferren a él

Ha de volver
abrazado de estrellas
con la luz del sol
a la sombra de la luna.
Ha de volver

Ponerte de pie precisa
nunca de rodillas
humillado jamás, Madre.

Haremos parir
ese mundo
del vacío
en el renovado aliento
de esperanzas

Para que nunca
Jamás
nadie
traiga de vuelta
la desgarradora muerte

Desatando el enovillado hilo
tomo todas las fuerzas
sin mirar atrás
y me pongo
de pie

Es mi grito
¡Vuelve! ¡Vuelve!

Yo corazón de mujer
madre de todas las madres
oigo el llanto desgarrador
diciéndome

Une madre mis pies, mis dedos
cortados por negras manos
devuelve mi cabeza
mis brazos

(Canto)
“Colibrí alas
de oro
Dónde estás?”

Aquí estoy estoy
Esperándote madre mía
aquí mismo
cerremos con mis alas
y para siempre
ese mundo del vacío
que nunca más se trague
a tus amados
hijos.

(Canto)
“Vamos caminemos madre
busquemos a tus hijos”

Renacerá la vida
vendrán mejores tiempos

Así ha de ser.
Asimismo.

Agüita del olvido

Si aún me quieres urpillay
destello radiante del ayer
quiebra la noche negra
con rayitos de luz
en la fiesta de mayo
y en tus pupilas abiertas
aguarda las páginas del recuerdo.

Si todavía me amas sunqullay
ternura infinita de la lluvia
riega el maizal sediento
con agüita del olvido
en los días de invierno
y en tus suaves manos
anida las melodías del charango.

Si recién comienza el día amor mío
caricia eterna del rocío
¿por qué no le cantas a los cóndores
el harawi de la taruka lastimada
en el manantial sagrado
abriendo su pensamiento
con tu suspiro seductor?

Si aún está allí cariño mío
arrullo de paloma silvestre
¿por qué no le cuentas al zorro
la historia de la wallata
en las orillas del Titicaca
amortiguando su amargura
con tu sonrisa inagotable?,
si ya la tempestad enfurecida
ha levantado su voz
en los confines del universo.

Si todavía estás aquí sunqullay
lucero de la mañana
estrella matutina en las manos del tiempo
¿por qué no avivas con alegría
el graznido de torcazas
apaciguando mi pasión
con el fuego de tu mirada?,
si ya el hakaqllu perseguido
ha horadado su alcoba
en los intersticios del acantilado.

Si aún estoy en ti tortolita
yerbabuenita del campo
encanto añejo en las tardes de junio
¿por qué no entonas un poema
con las melodías del violín
envolviendo mi recuerdo
en el halo de tu ensueño?,
si ya la alborada ha germinado
ilusiones fraternas
en las espigas del maizal.

Si aún estás en mí paqpakita
vicuñita de ojos negros
flor silvestre de las praderas
¿por qué no tocas un yaraví
con las cuerdas de tu aliento
apagando mis penas
en los rincones del olvido?,
si ya la mariposa ha escondido
ternuras infinitas
en las entrañas del manantial.

Entonces, rosita roja
cariño de labios dulces
sonido claro del silencio,
enciende nuestras pasiones
con tu semblante de fuego,
y con la imagen de puma invencible
tatuado en las montañas
se levanten los pueblos
haciendo crecer el porvenir,
mucho ya hemos padecido
con la actitud pérfida
la intriga de los infames
y la traición de los adulones;
entonces, clavelito blanco
signo de pureza
pedacito de cielo andino
anclado en los ángulos omitidos
despierta mis anhelos
con tus ojitos de luciérnaga
estrenando bríos fraternos,
y con la euforia de multitudes
se abran las puertas del Pumawanka
para que en actitud contrita
bramen los cerros del Vilcanota
sepultando la indolencia,
y las águilas enfadadas
con su grito bárbaro al viento
inauguren el triunfo
proyectando su audacia sideral…