El chirrido del tren
Oigo el chirrido del tren
que viene de lejos
perturbando
mis dulces sueños.
Llevándome al serpenteo
de sus vías accidentadas.
El chirrido se perdió
En la noche oscura.
Solo el canto del río hablador
con sus golpes furiosos
como golpes del alma
vienen presagiando pesares.
Como alaridos del tiempo
oigo los ecos y suspiros
de mi alma atormentada.
Busco zafarme
de estas bridas
que me atan a la nada.
¿Dónde encuentro un amor
para asirme a él?
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¿Quién soy?
En el fulgor de la luz busco mi sombra,
al verme tiemblo,
y en silencio escucho
tu corazón.
En las barbas del sol
se queman mis sueños.
Cenizas de colores del firmamento
me cubren hasta llegar la noche.
La fuerza de las montañas
sin piedad me abandonan.
Con lágrimas saladas
lavo mis efímeros rastros.
Danzando con gozo infinito
te espero.
Ya sabes ahora
¿quién soy?
Apacheta
Sin escuchar
el canto de gorriones
odio despertar.
Sin la luz de tus ojos,
sin el canto del grillo,
¿para qué vivir?
No soy un hito
en tu camino.
y en la oquedad
nunca serás mío.
Aunque tu aroma de amante
me capture.
y tus besos me quemen
Jamás seré tuya
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Kawsaq
Aprisiona mis carnes si quieres,
Hiere mi corazón si quieres,
Arranca mi cabellos si quieres,
Ata mis manos y pies si quieres.
Tal vez, tal vez no pares
hasta ver que mi cuerpo se descomponga.
Si va a ser así, sólo mis gusanos me llevaran
hasta mi madre Pachamama.
¡Andaré también ahí!
Alimentaré a los árboles
con mi piel podrida.
Sí, generaré frutos en cualquier yerba
para que mis hermanos
para que mis hermanas se alimenten.
y entonces mis hermanos
y entonces mis hermanas
se fortaleceran aún más
con mi renacimiento.
Y así mismo
gritaré en la voz de mi hermano y hemana:
Sí! Soy Quechua
Sí! Soy Aymara
Sí! Soy Mapuche
Awajun!
¡Hazme lo que quieras!
¡Hazme lo que quieras!
Pero, jamás
me quitarás
quien soy.
En tu día
Bulle el áureo sol
Reverberando la nieve
De la cresta del Ausangate;
Los cerros despiertan
Reverdecen las flores
Al llegar tu onomástico
Y yo tan feliz
Con el corazón pleno
/te saludo,
De las punas te traje
Una borla tejida
Con hebras de paja
Con hilos de sangre
A los luceros que retozan
/en la noche
Sonsaqué su sonrisa
Para colmar tu faz;
De la blanca nieve
/desagüé
Su llanto de gotas
Para irrigar tu corazón
Capullo floral,
Chica vivaz
Nunca brote de tus ojos
Lágrima fatal,
Jamás se pose
En tu corazón
La bruma de la pena;
Vive feliz por siempre
Hermosa donzella
Hermosa donzella
Aquese tu hermano
El tu cantarillo
Lo esta quebrantando,
Y de aquesta causa
Truena y relampaguea,
También cayen rayos.
Tu, real donzella
Tus muy lindas aguas
Nos darás lloviendo;
Tambien a las vezes
Granizar nos has
Nevarás asi mesmo
El hazedor del mundo,
El Dios que le anima
El Gran Vira cocha
Para aqueste oficio
Ya te colocaron
Y te dieron alma.
Retamita
Retama- retamita,
Florcilla amarilla en la orilla del río,
si tuvieras piecitos te escaparías de la helada,
no dejarías quemar tus lindas flores de retama,
seguirías con tu rostro de manzanita roja.
Retama-retamita,
florcilla amarilla en la orilla de los ríos,
si tus ojos fueran negros, como los míos,
juntas lloraríamos perla tras perla,
«chilinn-chillin» gotearían a la madre tierra,
entonces escucharías nuestros torcazas:
aprenderían a conocer la tristeza de las mujeres,
sabrían como se malgasta las lágrimas de las mujeres.
Retama- retamita,
Retamita del rio cristalino,
Si tuvieras boquita de mujer,
que linduras no desgranaríamos,
nos secreteáramos nuestras vidas de solteras-manzanas,
también te diría quien deshoja nuestras flores,
te señalaría quien marchita nuestras semillas.
Contadas las tristezas,
Secreteada las penas,
Que hermosuras volveríamos a florecer,
embriagaríamos los corazones con aromas de retamas.