Ni huqninpas ni wakinpas
Llapan dukturchanuka
opakuna
lonlokuna
tukuy laya hanllakukuna:
ni wakinpas
ni huqninpas
ñoqaykuqa
ñoqanchikllam
kayku
Llapan dukturchanuka
opakuna
lonlokuna
tukuy laya hanllakukuna:
ni wakinpas
ni huqninpas
ñoqaykuqa
ñoqanchikllam
kayku
Oigo el chirrido del tren
que viene de lejos
perturbando
mis dulces sueños.
Llevándome al serpenteo
de sus vías accidentadas.
El chirrido se perdió
En la noche oscura.
Solo el canto del río hablador
con sus golpes furiosos
como golpes del alma
vienen presagiando pesares.
Como alaridos del tiempo
oigo los ecos y suspiros
de mi alma atormentada.
Busco zafarme
de estas bridas
que me atan a la nada.
¿Dónde encuentro un amor
para asirme a él?
Varios sonidos anunciaban la llegada de Los Altos alazanes de Kurankuni a Waraqo
Y un día galopé de Warkisa a los manantiales de Molino Wayqo
En un caballo del tío Óscar
Esta película es eterna
Artepoéticas:
Patan patan puripakuq
Mana riqsisqa
Tuytuq
Mayuman asuykuspa
Asiykuspa
Urmaykaykamuq
Ranra rumi
Es nuestra vida muy corta,
dura cual soplo del viento:
deberíamos vivirla
como simples pasajeros.
Estando vivos, debemos
comer para subsistir.
Si morimos, somos luego
comida de los gusanos.
Hierbita linda,
de florcita amarilla,
de pollerita verde,
bonito creces sobre los ríos,
con el calor del sol,
a la sombra de la luna.
Alegre creces
como mis huahuas,
con las gotitas de la nube
y con mi cariño también,
linda mujer,
bonito naces
desde la tierra,
con tu sombrerito amarillo
y tu pollerita verde.
Mujer con gracia,
nunca me faltas,
como ch’uñu mama,
todo el año creces
como mi huahuita.
Cuando ya nada crece,
cuando todo se marchitó,
con tus gotas de rocío
limpias la carita de mis huahuas,
y tus hojitas verdes
bonito nos das de comer,
con sabor a hierbabuena.
Cada día,
con tu tallo blanco,
llenas nuestra negra pancita,
por eso alegres jugamos
en la orilla de los ríos,
con la barriga bombo bombito
con la pancita t’iqi t’iqicha.
Reina silvestre,
que bonito creces
como mi huahua,
con sombrerito amarillo,
con pollerita verde,
con el calor de inti tayta
con mi cariño también.
Si mi amor me abandona,
olvidando sus huahuas,
mirando tus hojas
con las barriguitas t’iqi t’iqicha
con la pancita bombo bombito
ya nunca lloraría.
Ruidosamente la lluvia está llegando
la chacra se llena de frescor
los árboles se mecen sensuales a la lluvia
los cerros comienzan a soltar desde lo alto
sus brillantes cabellos de plata.
—Yo también, quiero jugar con la lluvia
salpicando el agua correteo
de pronto en el cielo veo
¿Qué es aquello que está brillando?
con sus colores mis ojos está alegrando?
“Observa bien, me decía mi abuela…
el sol con los colores está jugando
para ello, la tierra de muchos colores hay que adornar”
Mirando los sembradíos me decía mi abuela:
“De verde, de rojo, de amarillo, de rosado
de azul, de naranja, de morado…
Y la Madre Tierra se alegrará
con el agua de la lluvia
con el calor del sol
y el amor de los hombres
el arcoíris creará.”
Me decía mi abuela…
La lluvia está llegando
el cerro está tramontando
soplando junto al viento
lluvia suave de gotas finas
a la Madre Tierra está despertando.
Levanto mi rostro
la recibo con plenitud
su agua clara me acaricia
¡Qué alegría! Me llena de risa.
¡Que llueva para los gusanitos!
¡Que llueva para los gusanitos!
Canta alegre el pájaro chiwanku
El también, la lluvia está llamando.
¡Klack! ¡klack!
La rana María en el charco está cantando
Junto a la lluvia al sapo está esperando.
Lluvia suave, lluvia buena
la Madre Tierra en su regazo te recibe
en sus ríos corres
en sus mares te almacena.
¡Llueve! ¡Llueve! suplica el maíz
su espiga cobriza te ofrece
sus dientes blancos te sonríen.
¡Tack! ¡Tack! ¡Tack!
Gotas finas acarician en la chacra el maizal.
Lluvia suave, para todos lluvia buena.
Basta ya de lastimar a la Madre Tierra
Basta ya de quemar bosques y animales
Basta ya de detener la vida.
Que los ríos corran
Los árboles regeneren
Las flores con el viento bailen
Las voces se escuchen con fuerza
¡Basta ya! ¡Basta ya de este dolor que quema!
¡Basta ya de tanta muerte!
La niñez
pasea con el abuelo
en el final de su tiempo
mis pies
inauguran calzadas en el monte
y el éxodo comienza
¿Hasta dónde caminar?
¿Qué comer?
¿Qué darle a los niños?
¿Qué de vientres virginales?
violados en días sin luz?
¿Qué de las vidas germinadas
entonces?
¿ Dónde sus nombres?
Las verdes ojas de coca
recorren ciegas
y esconden
en el pajonal
sus andares
Las mujeres
resisten sus penas
son el filo de un hielo
sin retorno
Los ojos pequeñitos del molle
cobijan inocencia
temerosa
avanza mi legión
legitimando el despojo
Y todos
caminamos
en ruecas lastimadas
hilando desconciertos