El chirrido del tren
Oigo el chirrido del tren
que viene de lejos
perturbando
mis dulces sueños.
Llevándome al serpenteo
de sus vías accidentadas.
El chirrido se perdió
En la noche oscura.
Solo el canto del río hablador
con sus golpes furiosos
como golpes del alma
vienen presagiando pesares.
Como alaridos del tiempo
oigo los ecos y suspiros
de mi alma atormentada.
Busco zafarme
de estas bridas
que me atan a la nada.
¿Dónde encuentro un amor
para asirme a él?
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¿Quién soy?
En el fulgor de la luz busco mi sombra,
al verme tiemblo,
y en silencio escucho
tu corazón.
En las barbas del sol
se queman mis sueños.
Cenizas de colores del firmamento
me cubren hasta llegar la noche.
La fuerza de las montañas
sin piedad me abandonan.
Con lágrimas saladas
lavo mis efímeros rastros.
Danzando con gozo infinito
te espero.
Ya sabes ahora
¿quién soy?
Apacheta
Sin escuchar
el canto de gorriones
odio despertar.
Sin la luz de tus ojos,
sin el canto del grillo,
¿para qué vivir?
No soy un hito
en tu camino.
y en la oquedad
nunca serás mío.
Aunque tu aroma de amante
me capture.
y tus besos me quemen
Jamás seré tuya
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que para agua ya hay mucha
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no refriegues más ropa ahora
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no lastimes más tus manos
deja que son sólo trapos sucios
no mi castigo
deja madrecita
te pido
que tu llanto se hace agua espumosa
y hay un olor opresivo que me acosa
deja
no exprimas más que no son tus penas
abandona esa piedra desgastada
que no guardará tus quejas
no le hables más
deja madrecita
que la lluvia aún no se ha ido