Madre lago
Titicaca, útero de agua
Perla relumbrante, lágrima del cielo
Todo ojos te contemplo, jubiloso
Y mi vida fluye plenamente
Por tus aguas violáceas
Cada día por la mañana
El padre sol te asedia
Y en su dorada boca de fogón
Resplandeces en medio de cerros:
Ya verde, ya rojiza
Ya lila, ya ocre
Y cuando llega el mediodía
Tus aguas son el vasto espejo
Donde se reflejan los apus
Dioses coronados de nieve
Y bajo la lúgubre noche
Te extiendes como una manta
/de luto
Hendido por gélidos vientos;
Y el rayo que truena y resplandece
Urde sinuosas tramas
En tus aguas revueltas
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Otros poemas de la/el poeta
En tu día
Bulle el áureo sol
Reverberando la nieve
De la cresta del Ausangate;
Los cerros despiertan
Reverdecen las flores
Al llegar tu onomástico
Y yo tan feliz
Con el corazón pleno
/te saludo,
De las punas te traje
Una borla tejida
Con hebras de paja
Con hilos de sangre
A los luceros que retozan
/en la noche
Sonsaqué su sonrisa
Para colmar tu faz;
De la blanca nieve
/desagüé
Su llanto de gotas
Para irrigar tu corazón
Capullo floral,
Chica vivaz
Nunca brote de tus ojos
Lágrima fatal,
Jamás se pose
En tu corazón
La bruma de la pena;
Vive feliz por siempre
Otros poemas de interés
Simi
Mis palabras no pueden superar las cosas que haces
mi ociosa lengua
escribe para la extinción
Mis palabras no pueden contener lo que eres
temblor de espinas
lo absoluto no existe
Mis palabras son incapaces de alcanzar tu partida
convocar mi dolencia
decir fuego
Retamita
Retama- retamita,
Florcilla amarilla en la orilla del río,
si tuvieras piecitos te escaparías de la helada,
no dejarías quemar tus lindas flores de retama,
seguirías con tu rostro de manzanita roja.
Retama-retamita,
florcilla amarilla en la orilla de los ríos,
si tus ojos fueran negros, como los míos,
juntas lloraríamos perla tras perla,
«chilinn-chillin» gotearían a la madre tierra,
entonces escucharías nuestros torcazas:
aprenderían a conocer la tristeza de las mujeres,
sabrían como se malgasta las lágrimas de las mujeres.
Retama- retamita,
Retamita del rio cristalino,
Si tuvieras boquita de mujer,
que linduras no desgranaríamos,
nos secreteáramos nuestras vidas de solteras-manzanas,
también te diría quien deshoja nuestras flores,
te señalaría quien marchita nuestras semillas.
Contadas las tristezas,
Secreteada las penas,
Que hermosuras volveríamos a florecer,
embriagaríamos los corazones con aromas de retamas.
Deja Madrecita
Estás lavando otra vez madrecita
no laves ahora que está lloviendo
que para agua ya hay mucha
y para tus penas hay bastante ropa sucia
y días sin lluvia
no refriegues más ropa ahora
deja de frotar esa piedra que no son tus penas
no lastimes más tus manos
deja que son sólo trapos sucios
no mi castigo
deja madrecita
te pido
que tu llanto se hace agua espumosa
y hay un olor opresivo que me acosa
deja
no exprimas más que no son tus penas
abandona esa piedra desgastada
que no guardará tus quejas
no le hables más
deja madrecita
que la lluvia aún no se ha ido
Kawsaq
Aprisiona mis carnes si quieres,
Hiere mi corazón si quieres,
Arranca mi cabellos si quieres,
Ata mis manos y pies si quieres.
Tal vez, tal vez no pares
hasta ver que mi cuerpo se descomponga.
Si va a ser así, sólo mis gusanos me llevaran
hasta mi madre Pachamama.
¡Andaré también ahí!
Alimentaré a los árboles
con mi piel podrida.
Sí, generaré frutos en cualquier yerba
para que mis hermanos
para que mis hermanas se alimenten.
y entonces mis hermanos
y entonces mis hermanas
se fortaleceran aún más
con mi renacimiento.
Y así mismo
gritaré en la voz de mi hermano y hemana:
Sí! Soy Quechua
Sí! Soy Aymara
Sí! Soy Mapuche
Awajun!
¡Hazme lo que quieras!
¡Hazme lo que quieras!
Pero, jamás
me quitarás
quien soy.