Poemas

Hermosa donzella

Hermosa donzella
Aquese tu hermano
El tu cantarillo
Lo esta quebrantando,
Y de aquesta causa
Truena y relampaguea,
También cayen rayos.
Tu, real donzella
Tus muy lindas aguas
Nos darás lloviendo;
Tambien a las vezes
Granizar nos has
Nevarás asi mesmo
El hazedor del mundo,
El Dios que le anima
El Gran Vira cocha
Para aqueste oficio
Ya te colocaron
Y te dieron alma.

Qichqa

Upallallam uraykurqani, qarkasqa pata-patapi urmaykurqani, wichiykurqani.
Ñawiyta kicharitpiy, Aliphta qawarqani. (Jorge Luis Borges)

Kanmi huk pata
chaymantam kawsay qawachikun.
Manam chayqa kuchupichu, altupim.
Chaypim tupan llapa ima riqsisqanchik
ima musyasqanchikpas.
Sutinmi qichqa.

Chaypim yachaqkuna
yuyay maskaqkunapas
sayanku.
Chaypim chiqaq tarikun.

Chaymantam quchapas qucha
chaymantam urqupas urqu
chaypipunim pachapas pacha.

Simi

Mis palabras no pueden superar las cosas que haces
mi ociosa lengua
escribe para la extinción

Mis palabras no pueden contener lo que eres
temblor de espinas
lo absoluto no existe

Mis palabras son incapaces de alcanzar tu partida
convocar mi dolencia
decir fuego

Deja Madrecita

Estás lavando otra vez madrecita
no laves ahora que está lloviendo
que para agua ya hay mucha
y para tus penas hay bastante ropa sucia
y días sin lluvia
no refriegues más ropa ahora
deja de frotar esa piedra que no son tus penas
no lastimes más tus manos
deja que son sólo trapos sucios
no mi castigo
deja madrecita
te pido
que tu llanto se hace agua espumosa
y hay un olor opresivo que me acosa
deja
no exprimas más que no son tus penas
abandona esa piedra desgastada
que no guardará tus quejas
no le hables más
deja madrecita
que la lluvia aún no se ha ido

Iskay Qucha

Huk wachwa urqumanta pawan
yanantin.
Sunquypiñataq, lasta.

Iskay wachwam
qucha ukunpi.
Musquyniypiñataq:
“atiparuwankum”
qillqaykunki.

Wachwakuna uñankunata
rapran ukunpi apanku,
pakaspalla.
Qillqanayawanmanñachus?

Hukmanyasqa wayrata musyaspa
yuraq-yanalla
pawaykachankunku.

Kay law qucha patanpiñataq
harawiykunallaña,
yupinkunahinas
allimanta
chin kan qa.

52

amanecí lluvia abundancia libertad
atada solamente por las fajas
que dan forma femenina a mi cuerpo suena igual que el aguacero
mi respiro mi cuerpo
montaña de los antepasados en florecimiento en mi alma el alma de
uno de mis finados alma jaguar que siempre me encuentran
es mi abuela que ha venido como agua de lluvia
trayendo noticias de las mujeres canciones por miles de años
calladas es ella muy dentro
mujer guerrera en demasía

Chinkana

Car il faut s’amuser, continua le marquis, il n’y a que cela de réel dans la vie1
(Le rouge et le noir, Stendhal)

Chinkana machaykunaman riq.
Mana riqsisqa ñankunaman
atipakuq!
Mana qasilla kaq
kita!
Mana takyay atiq
sallqa!
Millay!

1Kusikunanchikmi, qatiykachin marqkisqa, chayllam chiqaq kay pachapiqa.
(Pukawan yana, Stendhal)

Hija de la luna

Ahora recuerdan su nombre
y silban su canto,
ayer sembró su ilusión
en los campos arrasados
dejando su aroma
en los ojos del manantial.

Ahora leen su escritura
y escuchan sus yaravíes,
anoche derramó su sangre
en los surcos ignorados
escribiendo su historia
en las entrañas del universo.

Ahora esculpen su imagen
y anuncian su llegada,
antes sublevó a la viscacha
en las montañas tutelares
repicando su grito
en los cielos del Ande.

Con su aliento flameó el pajonal
y con su lágrima creció el rosal,
con su mano lastimada
y escarbando el suelo
enterró su sueño
para que florezca en el quinual.

Con su poesía calentó la piedra
y con su estruendo tembló la tierra,
con su ímpetu ferviente
y atizando el recuerdo
esparció su hálito
para que crezca en el herbazal.

Con su gesto fundió la noche
y con su fe encendió el fuego,
con su cariño inagotable
y abriendo el ocaso
encumbró su heroísmo
para que germine en el maizal.

Allí difundió su palabra
que jamás claudicó,
aquí quedó su huella
que nunca se borró
y allá nació su coraje
que siempre perduró;
ayer encontró sus pasos
en las orillas del Urubamba,
ahora anida su furia
en las veras del camino
y mañana crecerá su regocijo
en las páginas de los días;
por aquí saludó al destino
abrazándolo fuertemente,
por allí habló al Awkiwillka
para que el qantu siga floreciendo
y por allá contó a la wallata
la historia del colibrí herido.