Otros poemas

Kallanpa

Maymi mamayki
Maymi taytayki
Kallampa

Qatun unquypi
Ñoqayku hina
Sayay sayaychu
Sipascha

Ayrin ayrinchu
Sunqucha

Fredy Amílcar Roncalla - Kallanpa haiku
Fredy Amílcar Roncalla – Kallanpa haiku

Pastear ovejas no es sólo perseguir estrellas

Nuestras ovejitas son
granos de amaranto esparcidos en tu corazón
estrellas que brillan en tu regazo.

En el campo azul neblinoso
cerca de la laguna doriplateada
descendidas del cielo
están pastando
cual vaho, cual viento.

Nuestros sueños son ilusorios…
Pastear ovejas en tierras lejanas
es más que perseguir estrellas.

Pastor

Tú no ves más que doscientos animales idénticos.
Yo conozco inclusive sus maneras de reírse.
Sí, se ríen.
Entrelazan sus pescuezos con el viento y danzan.

En las inhóspitas y desoladas montañas
en los caminos silenciosos y foscos
cotidianamente juntos caminamos
a veces ellos, a veces yo, lideramos la marcha.

Como los cánticos dolientes de Sebastián Bach
se dispersan…
Unas veces raudos y otras, calmos
hasta que sobre nosotros desciende la noche.

Cuando llegue el día establecido
a la madre tierra expresaré mis reconocimientos
a mi animalillo, mis gratitudes
y lo degollaré.
No desperdiciaré, una gota de su sangre…

Tan solo nosotros conocemos este mandato recíproco.
Tan solo nosotros sabemos quiénes somos
y aunque lloremos con esto, nos regocijamos un poco.

En las silenciosas dehesas,
yo soy el pastor.

Viajero

Camino caminas caminamos…
en el mundo terrenal
hemos nacido para caminar.

Hemos comenzado a transitar
desde nuestra lágrima primigenia
en el grito del ardiente fuego
en los brotes del canto de nuestro sueño.

Caminemos, aún caminemos.
El día de nuestro reposo…
A la orilla del mar
sólo nos espera la arena.

Simi

Mis palabras no pueden superar las cosas que haces
mi ociosa lengua
escribe para la extinción

Mis palabras no pueden contener lo que eres
temblor de espinas
lo absoluto no existe

Mis palabras son incapaces de alcanzar tu partida
convocar mi dolencia
decir fuego

Iskay Qucha

Huk wachwa urqumanta pawan
yanantin.
Sunquypiñataq, lasta.

Iskay wachwam
qucha ukunpi.
Musquyniypiñataq:
“atiparuwankum”
qillqaykunki.

Wachwakuna uñankunata
rapran ukunpi apanku,
pakaspalla.
Qillqanayawanmanñachus?

Hukmanyasqa wayrata musyaspa
yuraq-yanalla
pawaykachankunku.

Kay law qucha patanpiñataq
harawiykunallaña,
yupinkunahinas
allimanta
chin kan qa.

52

amanecí lluvia abundancia libertad
atada solamente por las fajas
que dan forma femenina a mi cuerpo suena igual que el aguacero
mi respiro mi cuerpo
montaña de los antepasados en florecimiento en mi alma el alma de
uno de mis finados alma jaguar que siempre me encuentran
es mi abuela que ha venido como agua de lluvia
trayendo noticias de las mujeres canciones por miles de años
calladas es ella muy dentro
mujer guerrera en demasía

Chinkana

Car il faut s’amuser, continua le marquis, il n’y a que cela de réel dans la vie1
(Le rouge et le noir, Stendhal)

Chinkana machaykunaman riq.
Mana riqsisqa ñankunaman
atipakuq!
Mana qasilla kaq
kita!
Mana takyay atiq
sallqa!
Millay!

1Kusikunanchikmi, qatiykachin marqkisqa, chayllam chiqaq kay pachapiqa.
(Pukawan yana, Stendhal)

43

Todo fuimos
todo somos
esto somos
—tuvimos madre tuvimos padre
ellos pusieron sobre nuestras cabezas agua de flores
flores de colores maravillosos como bienvenida
ellos nos nombraron
con nombres de dulces aves de feroces pumas
de terrible rayo
de lejana estrella
nuestros nombres en cada montaña
en cada piedra
en cada arroyo
nuestros nombres son palabras para no irnos jamás—
dicen que ha dicho tayta Otavalo a los niños