Siglo XXI

Mundo del silencio, Mundo del vacío

Desconocidos caminos
llevan mis delirantes pasos
buscándote
hermano desaparecido

Para quien
penitente camina
piedras y espinas
alfombras son

En los andares de caminos rocosos
desde el fondo de surco seco
que regué con lágrimas
va naciendo una flor

Como el sol
que apaga su luz
después de sus andares
abatida por esta gran pena
espero
que salga
la madre
luna.

Sin descansos
encargo al viento mis penas
sobre la piedra
para que las guarde
en el mismo corazón
de la roca

¿Dónde estarás querido amigo?
¿Dónde, paisano mío?
¿Dónde estás hermano querido?
¿Quién te llevó a viva fuerza?

Aves agoreras me dicen
que tus huesos
flotan en ríos de sangre
que en espinas quedaron
enredados tus cabellos

(Canto)
“Ay tuytunki
yawar nayupis
tuytunki”

Me dicen también
que ahora no solo
existen cielo, tierra e infierno.
Me dice que del herido corazón
de Ayacucho
nació un mundo
desconocido.
El mundo
del vacío

Quienes tanto amas
han sido espoleados
vendados los ojos
al río de aguas pardas
que corre en las entrañas
de la tierra

Desfallecida por la negra sentencia
de la enlutada lechuza
sentí posarse en mi hombro
un colibrí de alas doradas-
Ese ave que jamás vuela por las noches
me cantó al oído
diciéndome

Su nombre
no se va apagar
no se hará cenizas
mientras que tu corazón
y tu alma con fuerza
se aferren a él

Ha de volver
abrazado de estrellas
con la luz del sol
a la sombra de la luna.
Ha de volver

Ponerte de pie precisa
nunca de rodillas
humillado jamás, Madre.

Haremos parir
ese mundo
del vacío
en el renovado aliento
de esperanzas

Para que nunca
Jamás
nadie
traiga de vuelta
la desgarradora muerte

Desatando el enovillado hilo
tomo todas las fuerzas
sin mirar atrás
y me pongo
de pie

Es mi grito
¡Vuelve! ¡Vuelve!

Yo corazón de mujer
madre de todas las madres
oigo el llanto desgarrador
diciéndome

Une madre mis pies, mis dedos
cortados por negras manos
devuelve mi cabeza
mis brazos

(Canto)
“Colibrí alas
de oro
Dónde estás?”

Aquí estoy estoy
Esperándote madre mía
aquí mismo
cerremos con mis alas
y para siempre
ese mundo del vacío
que nunca más se trague
a tus amados
hijos.

(Canto)
“Vamos caminemos madre
busquemos a tus hijos”

Renacerá la vida
vendrán mejores tiempos

Así ha de ser.
Asimismo.

¿Quién soy?

En el fulgor de la luz busco mi sombra,
al verme tiemblo,
y en silencio escucho
tu corazón.

En las barbas del sol
se queman mis sueños.
Cenizas de colores del firmamento
me cubren hasta llegar la noche.

La fuerza de las montañas
sin piedad me abandonan.
Con lágrimas saladas
lavo mis efímeros rastros.

Danzando con gozo infinito
te espero.

Ya sabes ahora
¿quién soy?

Apacheta

Sin escuchar
el canto de gorriones
odio despertar.
Sin la luz de tus ojos,
sin el canto del grillo,
¿para qué vivir?

No soy un hito
en tu camino.
y en la oquedad
nunca serás mío.

Aunque tu aroma de amante
me capture.
y tus besos me quemen
Jamás seré tuya

Agüita del olvido

Si aún me quieres urpillay
destello radiante del ayer
quiebra la noche negra
con rayitos de luz
en la fiesta de mayo
y en tus pupilas abiertas
aguarda las páginas del recuerdo.

Si todavía me amas sunqullay
ternura infinita de la lluvia
riega el maizal sediento
con agüita del olvido
en los días de invierno
y en tus suaves manos
anida las melodías del charango.

Si recién comienza el día amor mío
caricia eterna del rocío
¿por qué no le cantas a los cóndores
el harawi de la taruka lastimada
en el manantial sagrado
abriendo su pensamiento
con tu suspiro seductor?

Si aún está allí cariño mío
arrullo de paloma silvestre
¿por qué no le cuentas al zorro
la historia de la wallata
en las orillas del Titicaca
amortiguando su amargura
con tu sonrisa inagotable?,
si ya la tempestad enfurecida
ha levantado su voz
en los confines del universo.

Si todavía estás aquí sunqullay
lucero de la mañana
estrella matutina en las manos del tiempo
¿por qué no avivas con alegría
el graznido de torcazas
apaciguando mi pasión
con el fuego de tu mirada?,
si ya el hakaqllu perseguido
ha horadado su alcoba
en los intersticios del acantilado.

Si aún estoy en ti tortolita
yerbabuenita del campo
encanto añejo en las tardes de junio
¿por qué no entonas un poema
con las melodías del violín
envolviendo mi recuerdo
en el halo de tu ensueño?,
si ya la alborada ha germinado
ilusiones fraternas
en las espigas del maizal.

Si aún estás en mí paqpakita
vicuñita de ojos negros
flor silvestre de las praderas
¿por qué no tocas un yaraví
con las cuerdas de tu aliento
apagando mis penas
en los rincones del olvido?,
si ya la mariposa ha escondido
ternuras infinitas
en las entrañas del manantial.

Entonces, rosita roja
cariño de labios dulces
sonido claro del silencio,
enciende nuestras pasiones
con tu semblante de fuego,
y con la imagen de puma invencible
tatuado en las montañas
se levanten los pueblos
haciendo crecer el porvenir,
mucho ya hemos padecido
con la actitud pérfida
la intriga de los infames
y la traición de los adulones;
entonces, clavelito blanco
signo de pureza
pedacito de cielo andino
anclado en los ángulos omitidos
despierta mis anhelos
con tus ojitos de luciérnaga
estrenando bríos fraternos,
y con la euforia de multitudes
se abran las puertas del Pumawanka
para que en actitud contrita
bramen los cerros del Vilcanota
sepultando la indolencia,
y las águilas enfadadas
con su grito bárbaro al viento
inauguren el triunfo
proyectando su audacia sideral…