amor/intimidad

Kallanpa

Maymi mamayki
Maymi taytayki
Kallampa

Qatun unquypi
Ñoqayku hina
Sayay sayaychu
Sipascha

Ayrin ayrinchu
Sunqucha

Fredy Amílcar Roncalla - Kallanpa haiku
Fredy Amílcar Roncalla – Kallanpa haiku

Chocita

Pequeñita
la puerta de mi choza
donde cabe
solo un suspiro
que despacito entra
con los brazos extendidos
para besar el amor
que en la tullpa espera

Encenderemos
nuestros fuegos
Los humos
confundidos
con la noche
ambularán
en secreto

No nos descubrirán

Al abrirse la luna
habremos apagado
el dolor de volver
Quién sabe
será la última vez.

Tus latidos
se recogerán
en mi pecho
Al amanecer
escalaré la partida

Ojalá
pueda volver.

Hoja desprendida

En los amarillos del
ocaso donde muere el
día encargué al viento
que guarde tu nombre
hasta mi retorno

Escarbé a ciegas
obscuros caminos
buscándote.
Luciérnagas
gritándome
No lo vi pasar
nunca lo vi.

Sobre praderas
desnudas de viajante
peregrino
mis castigados
andares cayeron
en el espanto

Angustias
interminables
opacaron mis débiles
fuerzas.
Volé por los aires
bajo el surco abierto
que deja huella en el
mismo cielo
para buscarte
Hermosa hoja
desprendida

He salido con el sol
de verano
lloviéndome estos
inviernos de
congeladas nostalgias.
Todo es desolación.

A mi paso he visto
diez, cien, mil
caminantes como yo
llevando en sus
alforjas
ilusiones
copiosamente
silenciadas.

Es la nada de los
caminos
El elipsis de los
tiempos.

Busco la flor silvestre
que regué con
lágrimas
encargaré tu fuerza
y mi fuerza
en sus pétalos
para decir que
¡Te he de encontrar!
¡Te encontraré!
Aunque la vida me cueste. ¡Te encontraré!

Camino escondido

Son las miradas del alba
que anidando esperanzas
esculpen rostros fraternos,
son los venaditos hermosos
que juguetean alegres
en los parajes desolados.

Son los cortejos imperdonables
que acurrucados bajo un tunal
hilvanan caricias de la lluvia,
son los suspiros de torcaza
que siembran alientos
en los caminos escondidos.

Así es el querer, canto milenario
expresión ardiente del arrebol
coraje infinito del tiempo
ojitos negros de capulí
y lágrimas del viento frío
en los brazos de un pisonay.

Así es el amor, hermosa flor
silbido claro del pajonal
sonrisa de azucenas blancas
cabello de arco iris
y aroma de flor silvestre
en el pecho de la montaña.

Así es la ternura, rayito de luna
ensueño perpétuo de colibrí
suave mejilla del rocío
recuerdo de ilusiones despreciadas
y grito enfadado del silencio
en el vientre profundo de la tierra.

Agüita del olvido

Si aún me quieres urpillay
destello radiante del ayer
quiebra la noche negra
con rayitos de luz
en la fiesta de mayo
y en tus pupilas abiertas
aguarda las páginas del recuerdo.

Si todavía me amas sunqullay
ternura infinita de la lluvia
riega el maizal sediento
con agüita del olvido
en los días de invierno
y en tus suaves manos
anida las melodías del charango.

Si recién comienza el día amor mío
caricia eterna del rocío
¿por qué no le cantas a los cóndores
el harawi de la taruka lastimada
en el manantial sagrado
abriendo su pensamiento
con tu suspiro seductor?

Si aún está allí cariño mío
arrullo de paloma silvestre
¿por qué no le cuentas al zorro
la historia de la wallata
en las orillas del Titicaca
amortiguando su amargura
con tu sonrisa inagotable?,
si ya la tempestad enfurecida
ha levantado su voz
en los confines del universo.

Si todavía estás aquí sunqullay
lucero de la mañana
estrella matutina en las manos del tiempo
¿por qué no avivas con alegría
el graznido de torcazas
apaciguando mi pasión
con el fuego de tu mirada?,
si ya el hakaqllu perseguido
ha horadado su alcoba
en los intersticios del acantilado.

Si aún estoy en ti tortolita
yerbabuenita del campo
encanto añejo en las tardes de junio
¿por qué no entonas un poema
con las melodías del violín
envolviendo mi recuerdo
en el halo de tu ensueño?,
si ya la alborada ha germinado
ilusiones fraternas
en las espigas del maizal.

Si aún estás en mí paqpakita
vicuñita de ojos negros
flor silvestre de las praderas
¿por qué no tocas un yaraví
con las cuerdas de tu aliento
apagando mis penas
en los rincones del olvido?,
si ya la mariposa ha escondido
ternuras infinitas
en las entrañas del manantial.

Entonces, rosita roja
cariño de labios dulces
sonido claro del silencio,
enciende nuestras pasiones
con tu semblante de fuego,
y con la imagen de puma invencible
tatuado en las montañas
se levanten los pueblos
haciendo crecer el porvenir,
mucho ya hemos padecido
con la actitud pérfida
la intriga de los infames
y la traición de los adulones;
entonces, clavelito blanco
signo de pureza
pedacito de cielo andino
anclado en los ángulos omitidos
despierta mis anhelos
con tus ojitos de luciérnaga
estrenando bríos fraternos,
y con la euforia de multitudes
se abran las puertas del Pumawanka
para que en actitud contrita
bramen los cerros del Vilcanota
sepultando la indolencia,
y las águilas enfadadas
con su grito bárbaro al viento
inauguren el triunfo
proyectando su audacia sideral…