Musuq Illa: Digital Quechua Poetry Collective

En sueño

En la puerta de la fría choza,
mientras comía un pan desabrido
he recordado
el más inquietante sueño de mi infancia:
“Río… cual blanca espuma tuya,
girando y girando
quisiera marcharme contigo…
Viento… cual ennegrecido alambre
silbando y silbando
quisiera extraviar mis huellas…”

“Beee! Beeee! Beeee!”

Huérfana mía, ovejita mía:
Nunca presagiamos
esta orfandad.
Ven, acércate,
tal vez tu presencia endulce este pan.

“Beee! Beeee! Beeee!”

Huérfana mía, ovejita mía:
Hoy se ha endurecido
el corazón de mi tamborín…
Y hasta en los cerros distantes
el llanto de caminos nevados.

Pastor

Tú no ves más que doscientos animales idénticos.
Yo conozco inclusive sus maneras de reírse.
Sí, se ríen.
Entrelazan sus pescuezos con el viento y danzan.

En las inhóspitas y desoladas montañas
en los caminos silenciosos y foscos
cotidianamente juntos caminamos
a veces ellos, a veces yo, lideramos la marcha.

Como los cánticos dolientes de Sebastián Bach
se dispersan…
Unas veces raudos y otras, calmos
hasta que sobre nosotros desciende la noche.

Cuando llegue el día establecido
a la madre tierra expresaré mis reconocimientos
a mi animalillo, mis gratitudes
y lo degollaré.
No desperdiciaré, una gota de su sangre…

Tan solo nosotros conocemos este mandato recíproco.
Tan solo nosotros sabemos quiénes somos
y aunque lloremos con esto, nos regocijamos un poco.

En las silenciosas dehesas,
yo soy el pastor.

Viajero

Camino caminas caminamos…
en el mundo terrenal
hemos nacido para caminar.

Hemos comenzado a transitar
desde nuestra lágrima primigenia
en el grito del ardiente fuego
en los brotes del canto de nuestro sueño.

Caminemos, aún caminemos.
El día de nuestro reposo…
A la orilla del mar
sólo nos espera la arena.